Estudiar una oposición ya es un reto complicado. Por ello, hacerlo mientras trabajas está a otro nivel. Si estás en esa situación, sabes bien lo que cuesta encontrar tiempo, energía y motivación después de una jornada laboral. Pero también sabes algo más importante: MERECE LA PENA EL RESULTADO.
La buena noticia es que no estás solo en este «largo» camino. Cada vez hay más personas deciden opositar sin renunciar a su empleo, ya sea por necesidad o por seguridad y estabilidad laboral. ¿Se puede lograr? Sí, perfectamente. ¿Es fácil? No siempre, pero con organización, estrategia y algo de ánimo y motivación, es completamente posible.
Puedes seguir esta pequeña guía realista y cercana para ayudarte a organizarte, estudiar con sentido y mantener viva la motivación en el camino.
¿Cuántas horas estudiar al día si trabajas y opositas?
Esta puede ser una de las preguntas más comunes y a la vez más difíciles de responder.: “¿Cuánto debo estudiar si trabajo?” La realidad es que no hay una cifra mágica, pero sí un comienzo básico: mejor poco y constante, que empezar fuerte un día y abandonar al siguiente.
Si trabajas a jornada completa, lo habitual es poder dedicar entre 1,5 y 3 horas al día entre semana, y algo más los fines de semana. Lo importante no es la cantidad exacta, sino que ese tiempo sea de calidad. No sirve de nada estar frente al temario con la mente distraída, en otra parte, ya que ese tiempo de estudio no es óptimo ni de calidad.
Consejo: empieza por bloques de 30–45 minutos al día. Establece un objetivo claro para cada sesión (como por ejemplo; repasar un tema, hacer un test, memorizar 10 artículos) y cúmplelo. Verás cómo poco a poco vas avanzando y eso alimenta tu motivación.
¿Cómo hacer un plan de estudio semanal si trabajas?
Organizar tu semana es clave para que el estudio no se convierta en algo que “intentas encajar” entre otras cosas. Debe estar en tu calendario como una personal o el gimnasio.
Crea un horario realista, que tenga en cuenta:
- Tu jornada laboral
- Tus descansos y desplazamientos
- Tus obligaciones personales (familia, casa, deporte…)
- Momentos para ti (sí, también son importantes para mantener la mente «sana» y permanecer motivado)
No hace falta estudiar todos los días, pero sí tener un mínimo innegociable. Por ejemplo:
- Lunes a viernes: 2 horas por la tarde
- Sábados: 3–4 horas por la mañana
- Domingos: repaso ligero o descanso
Todos estos tiempo son modificables dependiendo del día y de la situación personal de casa persona.
Consejos: si puedes, anticipa el estudio en tus mejores momentos del día. Hay personas que rinden mejor a primera hora (antes de trabajar) y otras por la noche. Descúbrelo y ajústate a ti, no a lo que hacen otros.
¿Un día estás avanzando más de lo normal? aprovecha el momento y dedícale algo mas de tiempo ese día si puedes, y descansa un poco antes al día siguiente.
Técnicas de estudio efectivas para opositar con poco tiempo
Cuando el tiempo escasea, lo importante no es estudiar más, sino estudiar mejor.
Algunas técnicas que funcionan especialmente bien para opositores que trabajan:
- Pomodoro: estudias 25 min + 5 min de descanso. Parece poco, pero con 3-4 pomodoros diarios avanzas más que con 2 horas sin foco.
- Test activo: no leas pasivamente. Haz test, repite preguntas, escribe sin mirar. Cuanto más te “pongas a prueba”, mejor recordarás lo estudiado.
- Repasos espaciados: en vez de releer siempre lo mismo, repasa lo que ya viste hace días o semanas. Es la clave para no olvidar.
Consejo: mantén una libreta o app con ideas clave o “pequeños resúmenes” que puedas revisar en ratos muertos (bus, descanso en el trabajo, cita en el peluquero…).
Consejos para mantener la motivación cuando estudias y trabajas
No todo es estudio y organización. Opositar mientras trabajas exige también una buena dosis de motivación y paciencia, por ello, hay que trabajar en estos últimos puntos.
Algunas ideas que ayudan:
- Visualiza tu objetivo a menudo: ¿por qué estás haciendo esto? ¿Qué ganarás si lo consigues?
- No te compares con otros: tu camino es distinto, y eso está bien.
- Celebra avances pequeños: terminar un tema, mejorar en un test, cumplir tu semana… todo suma.
- Rodéate de apoyo: ya sea un grupo de estudio, tu pareja o un amigo, contarle a alguien tu progreso te impulsa.
Consejo: incluye pequeños “premios” al final de cada semana que cumplas tu planificación. Una cena rica, una serie, salir a caminar al sol o ir a la playa o piscina. Tu cerebro también necesita recompensas.
Identifica los errores comunes al opositar trabajando, aprende a cómo evitarlos)
Querer hacerlo todo perfecto es uno de los errores más comunes. Aquí algunos más que deberías evitar:
- Estudiar sin planificación: improvisar cada día es el camino directo al agotamiento.
- No descansar: rendir no es estar ocupado. Dormir, comer bien y tener ratos de desconexión te harán avanzar más.
- Compararte con opositores full-time: no compites con ellos. Compites contigo mismo/a.
- Dejarlo todo cuando fallas: un mal día no define tu proceso. Aprende, reajusta y sigue.
En resumen…
Opositar mientras trabajas es difícil, sí, pero totalmente posible. Requiere compromiso, organización y sobre todo, creer en ti mismo.
Recuerda: no tienes que ser perfecto, solo constante y aplicado. Cada día que cumples tu plan es un paso más cerca de tu plaza. Aunque vayas más lento, vas avanzando. Y eso ya es admirable, SIGUE ASÍ.

